Después de largos estudios las organizaciones han comprendido que el cliente debe estar en el centro de atención de todas las operaciones, funciones y principalmente en las decisiones de la institución. Esto ha dado lugar a que se deban corregir ciertas modalidades respecto del trato y la atención del cliente dando lugar a una oportunidad de crecimiento mutuo para lograr una satisfacción entre las partes.
La evolución ascendente, la globalización de los mercados y el constante dinamismo de la industria ha generado la necesidad de una mayor interacción entre la sociedad en su conjunto, sin embargo, la dinámica de cambios no se ha dado a la misma velocidad entre los actores influyentes en la comunicación, dando lugar a una creciente necesidad de potenciar las habilidades de buen trato, acogida e interacción entre las personas, con el fin de lograr desarrollo personal por una parte, pero por otra posicionar a una institución o empresa determinada como un referente de buen servicio, alineado con lo que demanda la sociedad de consumo actual.